jueves, 13 de mayo de 2010

Mi locura romántica

Cuando ZETA me propuso publicar Entre sueños, lo primero que sentí fue incredulidad, después emoción, euforia contenida… y después miedo, mucho miedo a decepcionar, mucho miedo a las críticas.

Cuando publicar no es tu meta porque crees que por mucho que te esfuerces nunca lo conseguirás, escribes para ti y para tus cercanos, pero intentas hacer una historia perfecta en todos sus detalles. No importa si la van a leer dos, cuatro o veinte personas. Tú pones el alma en que no quede ni un solo cabo suelto o mal atado. Y eso es lo que hice con Entre sueños como siempre he hecho con todas mis novelas.

Pero Entre sueños llegó a buen puerto, se publicó. Y sigo estando asustada. Ahora me asustan las muchas y maravillosas críticas que me llegan desde foros y blogs, pero también de lector@s que no usan Internet, y os aseguro que sus opiniones me llegan de las formas más insospechadas.

¿Asustada por qué?, os preguntaréis.

Asustada porque mi siguiente novela tendrá que cumplir con las expectativas que ha  creado ésta. Asustada porque no me gusta repetirme y la próxima será muy diferente. Asustada porque con Antes y después de odiarte no tendré la inestimable ayuda de un paraje de ensueño, sino el de una gran urbe como es Bilbao. Asustada porque después de esa dulce historia de Bea y Jon llega la amarga y dura de Mikel y Anne. Asustada, de nuevo, ante la posibilidad de decepcionar.

Y todo esto os lo cuento porque ayer me encontré con una nueva y maravillosa crítica. La que Karmelichu hace en su blog Mi locura romántica. Las palabras con las que dar las gracias se me han quedado cortas. No sé expresar lo que siento cada vez que veo una nueva crítica, la leo y descubro que también es buena.

Si queréis leer esas palabras que han hecho que se me vuelva a acelerar el corazón, pinchad aquí: Entre sueños en Mi locura romántica

Muchas gracias, Karmelichu. Gracias por darme la oportunidad y gracias por haber contado lo que has sentido al leerlo.

Al principio dije que el miedo a la decepción estaba presente cuando empecé su lectura. Pero no supe ver que había miedos más plausibles, más lógicos. Me refiero al miedo de no ser capaz de encontrar un libro que me llene tanto como éste lo ha hecho, un libro que me haga suspirar y cerrar los ojos ante un final perfecto. (Karmelichu, en Mi locura romántica)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Testimonio contra la mutilación genital femenina





Aquella noche de viento fue especial para mí. No podría asegurar mi edad por aquel entonces pero, por lo que sucedió, y dado que yo vivía en una aldea, debía de rondar los quince años.(...) Antes de que pudiera darme cuenta, mis vecinas me sujetaban los brazos. Contemplé como la hermana de mi madre y su hija mayor me abrían las piernas y apretaban mis tobillos (...). Kat recorrió mi ingle con manos expertas. Con horror percibí que me abría los labios de la vulva. Un súbito calor me subió desde el pecho hasta la frente (...). Primero se trató de un tacto frío y desagradable, el de la hoja del cuchillo apoyada en el botón. Luego fue un ardor. La sensación de que me desgarraban, de que me quemaban y de que aquel fuego se extendía por mi vientre. Ansiosamente intenté respirar, pero no pude. El gélido filo siguió sembrando su ardor mientras descendía hasta mi muslo derecho. Grité. (...) La habitación comenzó a dar vueltas y mis ojos se cerraron, pero sólo para volver a abrirse sobresaltados al notar que el cuchillo recorría ahora el mismo camino en el otro lado de mi ingle.(...) Durante el tiempo que duró la cicatrización, mi madre y las otras mujeres me insistieron en que todo había sido realizado por mi bien y que en el futuro mi afortunado esposo tendría garantizada mi castidad de manera perpetua. (Extracto del libro La esclava de Cleopatra, de César Vidal)




Sobran mis palabras.

Con Félix Linares en Pompas de papel

Hace unas semanas, el gran Félix Linares me hizo una entrevista para Pompas de papel. La emitieron en el programa del 9 de mayo.

La visita a la ETB y la grabación de la entrevista fue una preciosa experiencia, y es que Félix es el hombre cercano y cariñoso que parece en la TV y en la radio. Me ha encantado conocerle.

Os ruego que perdonéis mis nervios, que son muchos. Me acelero, me acelero… Esta es la segunda entrevista que me hacen en pocos días, pero necesitaría cientos para que una saliera medianamente buena ¡jeje! Así que, os pido que no me juzguéis muy severamente. 

Escribiendo me defiendo. 

Hablando soy terrible

Para descargar:
Entrevista en Pompas de Papel

Para escuchar:


Desde aquí me gustaría dar las gracias a Félix por su cálido recibimiento, por su maravillosa conversación de antes y después de la entrevista, por hacernos de guía por ese fascinante mundo interno de la TV y la radio… Y por haber calmado, un poquito, mis nervios con su paz y su sabiduría.

martes, 11 de mayo de 2010

Esta noche apenas he dormido...


Visitando mis blog favoritos, me acabo de encontrar con una grata sorpresa. Fani Costas, en su blog Astral Romance, da su opinión sobre Entre Sueños. Comienza diciendo “Esta noche apenas he dormido. ¿La razón? Pues que me la he pasado...
Entre sueños



Si quieres saber por qué Fani durmió poco esa noche de viernes, entra en su blog y lee su comentario: Entre Sueños en Astral Romance

Muchas gracias por tu precioso comentario, Fany. Me alegra que Entre Sueños te haya hecho soñar… que no dormir ¡jeje!

Sin duda alguna, estamos ante una de esas historias que consiguen un hueco en el corazón del lector y se convierten en inolvidables. (Fani Costas, en Astral Romance)

domingo, 9 de mayo de 2010

Crítica en Autoras en la Sombra

Ésta es una crítica MARAVILLOSA —y observa que lo pongo con mayúsculas— de Entre Sueños hecha por Zuriñe en la Web de Autoras en la Sombra. Todas las críticas que me han hecho me han llegado al corazón, pero ésta lo ha hecho muy especialmente. Cuando la leas entenderás el por qué.

Pincha aquí si quieres verla : Crítica de Zuriñe en Autora en la Sombra

Si además de leerla quieres ver el resto de comentarios que en el foro de Autoras en la Sombra han seguido a esa crítica, pincha en la parte inferior, donde pone: Opinión del libro en Autoras, aunque creo que debes estar registrada para verlo. No estoy demasiado segura.

Desde aquí quiero dar las gracias a Zuriñe por su maravillosa opinión y por el cariño con el que la ha hecho, y a las chicas de Autoras en la Sombra, por haberla subido a la sección con rapidez cuando les comenté que quería compartirla en mi blog.

...lo que ha hecho que esta sencilla historia sea especial es la manera de relatarla, de expresar los sentimientos, de analizar la pasión de Jon y Beatriz,... Clase. Creo que sería la palabra más idónea para entenderlo. "Entre sueños" está escrito con clase, con finura, con calidez. (Zuriñe, en Autoras en la Sombra)

viernes, 7 de mayo de 2010

Crítica en Romántic@s al Horizonte

La cariñosa y dulce Elfled, ha hecho una preciosa crítica de Entre Sueños en la Web de Romántic@s al Horizonte. Es su particular visión de la novela y de mi trabajo como escritora, y desde aquí quiero darle las gracias. Me compara con escritores a los que admiro, y eso me anima más de lo que nadie puede imaginar.

A quienes no hayáis leído la novela y tengáis pensado hacerlo, os aviso que la crítica contiene Spoliers. Es decir: revela algunos datos que se deberían descubrir con el avance de la lectura del libro. Sé que hay muchas lectoras que comienzan las novelas leyendo el final. Si eres de esas no te importará el pequeño Spoliers. Si eres como yo, que no te gusta que te destripen nada, mejor lee esta crítica después de haber terminado la novela.


Es una novela cargada de sentimientos y donde ambos protagonistas principales tienen un carácter férreo que no les permite dar su brazo a torcer. (Elfled, en Romántic@s al Horizonte)

martes, 4 de mayo de 2010

Entre Sueños en El rincón del libro

Me acabo de encontrar con la sorpresa de una preciosa crítica de Entre Sueños. Ya no sé cómo dar las gracias por la maravillosa acogida que está teniendo la novela después de tan solo quince días en el mercado. De verdad, gracias, gracias, gracias.

Hoy os acerco a El rincón del libro, un delicioso blog de reseñas y críticas de todo tipo de géneros literarios. Os aseguro que os va a gustar el lugar, y también la opinión que allí han plasmado después de leer la historia de Jon y Beatriz.

Pincha aquí si quieres verla: Entre Sueños en El rincón del libro

Gracias, Sonia, por leer esta historia y por hacerle un rinconcito en tu blog.

El libro te embriaga desde el comienzo, los personajes te roban el corazón desde las primeras páginas y la forma de narrar de Angeles tiene un poder absorbente y una fuerza que te atrapa como si fueras cualquier metal bajo el embrujo de un imán (Sonia, en El Rincón del libro)


domingo, 2 de mayo de 2010

Corazón de papel

Hace tiempo escribí un relato para la estupenda revista Romántica´S. Se publicó en el número 5, perteneciente al pasado mes de abril. Los relatos siguen sin ser lo mío, pero alguien me dijo que experimentar con cosas y estilos diferentes es bueno y nos ayuda a crecer. Y yo quiero crecer (no en centímetros, porque eso ya no es posible ¡jejeje). Por eso escribí el relato, por eso lo envié a la revista, y por eso os lo traigo hoy aquí a pesar de que no tengo demasiada seguridad en él.
Mi hábitat natural sigue estando en la novela larga.


—Tengo un amante...

Hacía más de diez minutos que lo había escuchado, y a Edurne aún le costaba creerlo. Su puritana, dulce pero sosa, compañera de trabajo, no era de las que tenían amantes. Más bien era de las que acatan con servilismo las órdenes de un esposo, y soportan sus malos modos como si se tratara de un mandato divino. Por eso le sorprendió que le hablara, como una adolescente atolondrada, del seductor hombre por el que al parecer había extraviado la razón.

—¿Ahora dejarás a ese capullo que tienes por marido? —le había preguntado hacía rato, cuando el camarero les sirvió sus bebidas y se alejó hacia la barra.

—¡No! ¡Cómo se te ocurre! —había respondido ella en un arranque de dignidad—. Además, "él" también está casado.

"Casado", se había repetido mientras miraba el vaso y lo giraba con los dedos. ¿No tenía bastantes problemas, aquella mujer, que tenía que complicarse con un casado? ¿No había hombres solteros que además de amarla pudieran alejarla del cabrón que le amargaba la vida?

Laura era simple, pero estaba aprendiendo rápido. Unos meses atrás le hubiera respondido a cualquier pregunta, pero esta vez no le satisfizo la curiosidad por conocer el nombre de su enamorado.

—No te molestes, pero no puedo decirlo. A un amante hay que mantenerlo en la sombra... según tengo entendido —había dicho, intentando hacer un chiste—. No he hablado de él a nadie.

No se lo había contado a nadie. ¡Claro! Ella no era nadie. Nadie que conociera a su marido, nadie que conociera a su familia, nadie que conociera a sus amistades. Solo era la compañera de trabajo con la que a veces se desahogaba. Lo más curioso era que, tanto escucharle confidencias sobre su vida gris, había terminado cogiéndole cariño.

—Espero que sepa hacerte feliz —le deseó con franqueza.

—No lo dudes. Es muy dulce y romántico —dijo con aire bobalicón—. Y apasionado —añadió con una risa tonta.

A Edurne no le extrañó tanta emoción. Según le había contado, su marido era rápido en la cama. Visto y no visto, media vuelta y a dormir. A poco que el amante se preocupara por ella, le resultaría toda una fascinante novedad.

—Me alegro por ti, Laura. Te brillan los ojos y tienes luz en la cara. Te hacía falta algo así.

—¿Sabes cómo se me declaró? —preguntó con timidez. Edurne la invitó con un gesto a que continuara—: con un corazón de papiroflexia rojo, blanco por dentro, y con unas preciosas palabras que él mismo había escrito con su alma —detalló con bobería.

Edurne palideció. Tenía que ser una casualidad. Hay mucha gente aficionada a la papiroflexia... y, las posibilidades de que dos personas diferentes eligieran un corazón para declararse, eran enormes.

—Lo tengo en el bolso —insistió Laura—, bien guardado para que no lo encuentre mi marido. Él... —se sonrojó y volvió a titubear—, a... a veces revuelve entre mis cosas.

—El muy desgraciado —comentó Edurne, inquieta, mientras le veía sacar una novela romántica del bolso y abrirla por el centro.

Allí estaba el corazón rojo que cabía en la palma de una pequeña mano femenina. Lo cogió, presionó por dos de los costados, y el centro se desplegó, dejando a la vista un fondo blanco.

—¡Sabes abrirlo! —dijo Laura, sorprendida—. A mí me costó averiguar los puntos exactos dónde debía tocar.

Edurne leyó en voz baja:

Te entrego mi corazón.
Desde que te vi solo late por ti.
Dime que tengo un rinconcito en el tuyo.

Reconoció las palabras. Reconoció la letra. Reconoció el suave olor a hombre que se desprendía del papel.

Ya no pudo escuchar más.

Disimuló su consternación lo mejor que pudo, y varias veces insistió en felicitarla porque hubiera encontrado a su media naranja. Salió de la cafetería con la disculpa, por otra parte verdadera, de que se le había hecho tarde.

Cuando llegó a casa, su esposo la esperaba en la cocina, con el delantal puesto y con toda su masculina seducción tan latente como si estuviera vestido con esmoquin.

—Hoy te has retrasado un poco, mi vida —le dijo, acercándose a besarla en los labios—. Así que me he puesto con la cena. Te voy a sorprender.

—Lo… siento —titubeo, aún aturdida—. Una compañera de trabajo necesitaba una amiga a quien confiarse. Es tímida. No le sirven las personas que conocen a su marido, a su familia y todo eso.

—Deberías haber sido psicóloga. Se te da bien escuchar —apuntó con orgullo.

—Sí... Ella... Ella tiene un amante —dijo, mirándole con fijeza para no perderse su reacción.

—¿Un amante? Pobre marido, ¿no?

—Sí... No... Bueno, no sé. No la trata muy bien y... ella es joven y guapa y... y hay hombres maravillosos y seductores repartidos por ahí, al acecho de chicas cándidas y hermosas.

—Seguro que no es tan preciosa como tú. Nadie puede serlo más que mi mujercita.

—¿De verdad lo piensas?

—Por supuesto. ¿Por qué crees que perdí la cabeza cuando te descubrí en aquella librería? —Volvió a besarla en los labios antes de alejarse hacia el horno para echar un último vistazo al rosbif.

—¿Tú crees que... —carraspeó, nerviosa—, que después de una aventura, una pareja puede seguir adelante?

Marcos se giró con el paño de cocina entre las manos.

—¿Me estás preguntando si se puede perdonar una infidelidad?

—Sí, pero sin que el amor se resienta.

—Imagino que sí. Todo depende de lo que quieras a tu pareja. ¿Cuánto me quieres tú? —preguntó con una gran sonrisa.

—Mucho —suspiró para deshacerse de la presión en el pecho—. Lo bastante como para perdonarte mil infidelidades.

—¡Vaya! —exclamó al tiempo que arrojaba el paño sobre la mesa y se acercaba de nuevo—. Sí que soy un hombre afortunado. —Volvió a besarla, esta vez más despacio y con más ardor—. Se me quemará el rosbif —susurró, pegado a su boca—. Aunque no me importa. Te cenaré a ti, completa, sin dejarme ni un pedacito. Dime que quieres ser mi cena de esta noche —rogó con la voz ronca y dulce que siempre le derretía la voluntad.

Ella se apartó y le miró a los ojos.

—¿Cuánto me quieres, Marcos? —preguntó, demasiado ansiosa.

—¿Qué pasa? —interrogó con ternura—. ¿Esa chica te ha traspasado sus preocupaciones? Eso no está bien. Deberías presentármela para que le dijera un par de cosas —bromeó mientras le deslizaba los dedos por la espalda—. Sabes que te quiero más que a mi vida, y que no podría vivir sin ti. Lo sabes, ¿verdad?

—Perdona —dijo, nerviosa y sin saber hacia dónde mirar—. Olvida mis tonterías. Voy a cambiarme de ropa.

—Esa es una magnífica idea. ¡Relájate! —aconsejó a la vez que la despedía con una palmadita en el trasero—. En diez minutos habré puesto la mesa y tendré todo listo. Todo para la hermosa reina de mi corazón.

Edurne no disfrutó de los halagos de su marido. Alcanzó el dormitorio, preocupada por si había dicho más cosas de las que debía.

Tenía diez minutos. Habían transcurrido cinco cuando ya se había cambiado de ropa y cepillado el pelo. Entró en el cuarto de baño y cerró por dentro. Del fondo de su neceser sacó el tarro de porcelana de una carísima crema antiojeras. En el interior, limpio y seco, había un pequeño corazón de papiroflexia rojo.

Presionó por los costados y apareció el centro blanco.

Edurne leyó para sí:

Te entrego mi corazón.
Desde que te vi solo late por ti.
Dime que tengo un rinconcito en el tuyo.

Corrió a la alcoba. Tras revolver en un cajón de la cómoda, regresó al baño con algunas cosas en las manos.

Volvió a plegar con cuidado el corazón y le dio la vuelta. La trasera era roja y sin pliegues.

Esta vez, escribió:

Adiós para siempre.
Edurne
PD: Te costará identificarme en tu larga lista de amantes casadas. Tal vez mi fotografía te facilite la labor.

Lo metió en un sobre, acompañado de la horrible foto de carné que se hizo en una cabina del centro comercial.

Despegó el protector del extremo adhesivo, y lo cerró.

Con pulso firme, escribió en el anverso:

A la atención de Andrés Gómez

De nuevo en la habitación, lo guardó en su bolso. Al día siguiente lo enviaría a su destinatario por medio de una agencia de reparto.

Una relajada y dichosa sonrisa le iluminaba el rostro cuando llegó a la cocina siguiendo el delicioso aroma del asado. Y es que su amado Marcos le acababa de perdonar un desliz que jamás sabría que había cometido.

Ángeles Ibirika©