lunes, 27 de abril de 2015

La herida Katmandú



Desde el jueves he estado en Menorca, aislada del mundo, lejos de la tv, de la prensa… Y al llegar esta noche a casa me encuentro con la tristísima noticia del terremoto en Katmandú.  Me ha impactado en lo más profundo. Conociendo la fragilidad de sus casas milenarias, no me ha sorprendido la escalofriante cifra de muertos y heridos. Y conociendo, también, la escasez de médicos (aproximadamente 2 por cada 10.000 habitantes), entiendo que la situación debe de estar siendo desesperada. La bellísima y milenaria ciudad de Katmandú, patrimonio de la humanidad, ha perdido irreemplazables tesoros arquitectónicos, pero sobre todo ha perdido vidas, muchísimas vidas. Tragedias como esta no deberían llegar jamás a parte alguna del mundo, pero tal vez menos aún a un país en el que la pobreza es extrema y, a pesar de ello, sus gentes sonríen siempre. Estos días el país de las sonrisas es un país herido y triste. Mi corazón y mis lágrimas están con ellos.